Pulsador de pared
Un interruptor de dos teclas junto a la ventana, que ocupa el lugar de la cinta de siempre. No lleva pilas ni hay que configurarlo, y los abuelos lo usan desde el primer minuto sin preguntar nada.

El motor no se ve: trabaja dentro del cajón, a resguardo del aire salado que entra cada tarde por la ventana.
Para la persiana de cinta o de manivela
La motorización de persianas en Montgat que le proponemos aprovecha la persiana que ya tiene en casa. Cambiamos la cinta o la manivela por un motor que queda oculto en el tubo del cajón, y a partir de entonces basta un toque en la pared, en un mando o en el teléfono. Lamas, guías y fachada no cambian. Y antes de abrir el cajón, le explicamos qué motor le conviene y por qué.
Usted se queda con su persiana de siempre y deja de tirar de la cinta. Desmontamos el recogedor o el mecanismo de la manivela, introducimos un motor tubular por el extremo del eje y lo llevamos hasta el punto de luz más próximo. Quien pase por la acera no notará ninguna diferencia.
Casi todas las persianas enrollables de cinta o de manivela admiten motor. Pasa en los pisos de Sant Joan con cajón de obra y tapa de registro por dentro. Y pasa también en las casas de Montsolís, donde la persiana del salón es ancha, pesa lo suyo y gasta las cintas antes de tiempo.
Al abrir el cajón, esto es lo primero que comprobamos:
Solo hay un caso en el que no le aconsejaremos el motor. Si las lamas de PVC llevan treinta veranos al sol de la costa y se parten al doblarlas, o el eje está picado de óxido, el motor tiraría de una persiana que ya no aguanta. Ahí lo sensato es una persiana nueva con el motor ya puesto, y se lo diremos con la persiana delante.
Un motor bien elegido sube la persiana durante años sin forzarse, mientras que uno escogido a ojo se calienta y se detiene a media altura. Por eso calculamos antes de pedir la pieza, y no al revés.
La fuerza del motor de persiana se mide en newton metro, y no se elige por catálogo. Sumamos ancho, alto y material de la lama, porque la ventanita de PVC de un baño no se parece en nada al ventanal de aluminio térmico de un salón con vistas al mar. Elegimos siempre un escalón por encima de lo justo, para que el motor no viva al límite.
El final de carrera es la memoria del motor: marca el punto exacto donde debe parar arriba y abajo. Si queda corto, la persiana no cierra del todo; si queda largo, choca contra el cajón al subir o aplasta las lamas contra el alféizar al bajar. Se ajusta con la persiana montada y lo repasamos con usted delante.
Son las siete marcas que instalamos en viviendas, y conocemos sus receptores y sus mandos de memoria. No todas hablan el mismo idioma con los asistentes de voz o con las pasarelas wifi, así que primero hablamos de cómo quiere manejar la persiana y la marca sale de esa conversación.
Si además tiene un negocio, el cierre de la tienda es otra historia: más peso, motor central y desbloqueo para abrir sin corriente. Ese caso lo contamos aparte, en la página dedicada a poner motor al cierre de la tienda.
Quién vive en la casa decide cómo se maneja. A una persona mayor le basta una tecla de toda la vida. A quien llega tarde del trabajo le compensa que las persianas automáticas bajen solas a la hora que haya marcado.
Un interruptor de dos teclas junto a la ventana, que ocupa el lugar de la cinta de siempre. No lleva pilas ni hay que configurarlo, y los abuelos lo usan desde el primer minuto sin preguntar nada.
El motor recibe las órdenes por radio, de modo que un mando pequeño gobierna la persiana del dormitorio, las del salón agrupadas o toda la vivienda con un canal general. Antes de bajar a la playa, el piso entero se cierra desde el recibidor.
Usted fija las horas una vez y las persianas cumplen solas cada día: arriba con el desayuno, abajo cuando se va el sol. En julio conviene adelantar la bajada de las que dan al sur para que la casa no acumule calor. Además suma seguridad: en agosto, si está fuera, ese ir y venir diario disimula que el piso está vacío y desanima a quien vigila las ventanas cerradas.
Añadiendo una pasarela al router de casa, el teléfono se convierte en un mando más: ve en qué posición está cada persiana y la mueve aunque esté en la oficina de Barcelona o de viaje. Si tiene Alexa o Google Home, también le obedecen de palabra.
Las escenas agrupan varias órdenes en una. Una de noche baja todas las del piso, y otra de mañana sube solo las que dan a levante. En las casas altas de Les Costes, con vistas al mar y muchas ventanas, una escena de temporal que lo baje todo de golpe ahorra carreras cuando sopla fuerte.
Así funcionan hoy muchas persianas eléctricas, y no hace falta decidirlo todo el primer día. Si de momento le sobra con el mando, elegimos ya un motor de radio que admita la pasarela. El día que quiera la aplicación, se empareja desde el sofá y nadie tiene que subirse a una escalera.
Un motor bien instalado pasa los inviernos de la costa sin enterarse. El problema no es la lluvia, sino el aire húmedo y salado que entra al cajón por las rendijas y se condensa en las noches frías. Donde más se nota es en la humedad de enero a febrero, cuando las casas cercanas a la vía del tren amanecen con los cristales empañados.
Por eso hacemos la conexión dentro de una caja estanca y dejamos el cable con una curva hacia abajo antes de entrar al cajón. La gota de condensación cae fuera y no corre hacia el motor. La tornillería de los soportes es inoxidable, para que el óxido no afloje el eje con los años.
Un consejo sencillo: una vez al año, a primeros de noviembre, suba y baje cada persiana motorizada de punta a punta dos o tres veces seguidas. Y cada dos inviernos conviene abrir el cajón para limpiar la sal de las guías y revisar los soportes, que es justo lo que hacemos en la revisión de temporada.
Si su persiana ya zumba sin moverse o se para a medio camino, no le hace falta un motor nuevo. Para eso existe la reparación de persianas eléctricas, y la atendemos por esa vía.
Reparación de persianas en Montgat: para la persiana eléctrica que ya no obedece o la de cinta que se ha encallado a media ventana.
Persianas metálicas en Montgat: cierres de comercio, garaje o nave, con su propio motor central y desbloqueo manual para abrir aunque falte la luz.
Usted trata con la misma persona desde que nos llama hasta el día en que la persiana sube sola. Eso evita esperas entre gremios y explicaciones repetidas.
Llevamos encima los motores más habituales. Si al abrir el cajón la persiana pesa más de lo previsto, cambiamos el motor allí mismo y no hace falta volver otro día.
Con un motor de radio y un interruptor sin cables, la obra se reduce a fijar el pulsador. Si el enchufe queda lejos, una canaleta fina pintada como la pared hace el resto.
En una casa a pocas calles de la playa, un tornillo corriente se cubre de óxido en un par de inviernos. Por eso los soportes y las fijaciones que montamos son inoxidables.
Sin subcontratas: quien monta el motor es quien responde de él. Nuestro trabajo tiene garantía y, si un tope se mueve o un mando se desempareja, vuelve la misma persona.
En una sola visita la persiana queda funcionando, sin sorpresas por el camino. Seguimos el mismo orden tanto para una ventana como para todas las de un chalé de Can Maurici.
Díganos si son de cinta o de manivela, cuántas quiere motorizar y cómo le gustaría manejarlas. Cuando nos llame, le pasamos un número de WhatsApp para que nos haga llegar cómo se ve la ventana con el cajón abierto; con eso le orientamos sin movernos. También puede preguntar qué motor le va a su persiana desde el formulario de abajo.
El técnico abre el cajón, revisa eje, soportes y lamas, calcula el peso y localiza la toma de corriente. La visita para medir es gratuita, tanto en el pueblo como en los municipios vecinos.
Le detallamos aparte el motor, el sistema de control y la mano de obra, para que sepa qué paga en cada cosa. Puede consultarlo en casa con calma y contestarnos cuando quiera.
Sacamos el recogedor, deslizamos el motor dentro del tubo, fijamos los topes y vinculamos cada mando o la aplicación. Damos el trabajo por acabado cuando la persiana ha subido y bajado varias veces con usted mirando. Todo lo que montamos lleva garantía.
El importe sale de cuántas persianas sean, del tamaño de cada una, de cómo quiera manejarlas y de la distancia hasta el enchufe más cercano. Con esos datos le situamos en alguno de estos tres niveles.
Económico: una sola persiana de medida habitual, con motor y pulsador de pared, y un enchufe junto a la ventana.
Moderado: varias persianas con motor de radio y mando, o un ventanal grande que pide un motor de más fuerza.
Premium: la casa entera centralizada con pasarela wifi, aplicación, voz y horarios, o motores con maniobra manual para los apagones.
El presupuesto no tiene coste ni le ata a nada. Le llega por partidas antes de que toquemos una sola pieza.
El precio depende sobre todo del número de persianas y del control que elija. Motorizar una sola con interruptor de pared y un enchufe al lado es lo más económico del servicio. Si son varias con mando por radio, o un ventanal que pide un motor fuerte, pasa a un nivel moderado; centralizar la casa entera con aplicación y voz es lo más completo. Tras ver el cajón le pasamos el precio por partidas, y esa visita no le obliga a nada.
Casi siempre sirve tal como está, igual que la de manivela. Solo desaparece el recogedor de la cinta: el motor entra por el tubo del eje y la persiana conserva sus lamas, sus guías y su cajón. Le recomendaremos cambiarla solo si el eje está doblado u oxidado o si las lamas se quiebran al enrollar, y se lo enseñaremos para que lo vea con sus propios ojos.
Mientras dura el corte, el freno del motor la mantiene quieta a la altura en que estaba, sin que baje sola. Al regresar la corriente funciona como siempre y no pierde los topes. Para quien no quiere depender de la red, por ejemplo en una planta baja o en el dormitorio de una persona mayor, hay motores preparados para moverse a mano con una manivela auxiliar. Es un detalle que se decide al comprar el motor; no se incorpora a uno ya montado.
Sí, si el motor funciona por radio y se instala una pasarela wifi en casa. Desde la aplicación del teléfono ve cada persiana, programa horarios y junta varias en una misma orden. Esa misma pasarela se empareja con su Alexa o su Google Home, y entonces basta con pedirlo de viva voz. Antes de proponer una marca le preguntamos qué asistente tiene, porque no todos los receptores se llevan bien con todos.
Normalmente no hace falta abrir la pared. Cuando la ventana tiene corriente a mano, el cable del motor llega por una canaleta pequeña del color de la pared. El pulsador puede ser inalámbrico: se pega o se atornilla donde usted prefiera y funciona con una pila de larga duración. Solo empotramos el cable si la vivienda está en obras y usted lo pide.
En una persiana de tamaño normal, entre una y dos horas desde que abrimos el cajón hasta que queda ajustada. Ese rato incluye retirar el recogedor, colocar el motor, conectarlo, regular los topes y emparejar el mando. Si son varias persianas o hay que montar la pasarela para la aplicación, calcule una mañana o una jornada. Como llevamos los motores habituales en la furgoneta, no suele hacer falta una segunda visita.
Díganos cuál es y desde dónde le gustaría manejarla, y le contestamos con la fuerza y la marca que le van. Trabajamos en Montgat y en los pueblos de alrededor, de Badalona a Vilassar de Mar.
Con su nombre, un número de contacto y una frase sobre la avería tenemos suficiente; si añade en qué ventana está y hacia dónde mira la fachada, mejor todavía. Le llamará la misma persona que irá a su casa. Si prefiere hablar ya, Persimontgat Persianas Montgat atiende el 936 94 24 78 a cualquier hora.
Abierto las 24 horas, todos los días, urgencias incluidas.
Todos los barrios del municipio, de Sant Joan y Montsolís a Les Mallorquines, Can Siurana y Turó del Mar, y los pueblos de alrededor: Badalona, Tiana, El Masnou, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona (Sant Andreu, Sant Martí y Nou Barris), Vilassar de Mar, Alella, Teià, Premià de Mar, Premià de Dalt, Sant Fost, Martorelles, Sant Adrià, Montcada y Mollet.